Juegos violentos, el último consejo



Una teoría popular propone un ejercicio sencillo:  Cierre los ojos por un momento y NO imagine una deliciosa y fresca manzana roja.  Después de unos minutos puede explicar que pasó.  ¿Acaso vio una manzana roja?  Eso mismo pasa con los videojuegos… si le pide a su hijo que no juegue tal título, créame… encontrará la manera de jugarlo.


Pacman
El mercado de las “maquinitas” (esas cajas de madera donde uno echaba una moneda y podía jugar algún videojuego) estuvo lleno de títulos inocentes en los 80s. Galaga, Pacman o Rally proponían una mecánica sencilla y adictiva. Sin embargo, en los 90s la historia cambió.
P.O.W (prisioners of war)
Salieron juegos como P.O.W (prisioners of war) Double Dragon y el aclamado Street Fighter. Balazos y peleas callejeras eran la novedad. Aunque a muchos padres de familia no les parecía la idea, nadie dijo nada. No fue hasta que salió el Mortal Kombat que todo mundo puso el grito en el aire.



Decapitación en Mortal Kombat
Mortal Kombat era un juego de peleas donde al final de la batalla, el ganador podía aniquilar a su rival en diversidad de muertes violentas. Los desmenbramientos y decapitaciones eran de las cosas más criticadas por el exceso de violencia que para muchos adultos, era innecesaria.
Obviamente el juego fue todo un éxito entre los jóvenes que (incluyendome) esperaban tremendos combates para ver el violento final.  El juego fue tan exitoso, que su trascendencia es solamente comparada con el escándalo que provocó a nivel mundial. A partir de ese juego se creó la clasificación de los videojuegos.
Mi experiencia personal
Yo jugaba con una especie de Ninja llamado Scorpion. Este personaje lanzaba una cadena para atrapar a sus enemigos y atraerlos para darles una golpiza. Recuerdo que un día, después de clases llegue hasta el local de maquinitas y me fui directamente a la de Mortal Kombat. Mi primer rival fue Jonny Cage, un actor de cine presumido y egocéntrico que era fácil de derrotar.
Después fue el turno de Sonya Blade, una rubia militar que (obviamente) tenía un cuerpo voluptuoso y bien formado, ideal para alborotar las hormonas de cualquier adolescente. A punto de iniciar el tercer combate, alguien llegó y colocó una moneda en el Player 2, iniciando así un duelo por ver quién continuaba con el juego.
Recuerdo que mi rival eligió a Lui Kang, una especie de Bruce Lee digitalizado que tenía mucha habilidad con las artes marciales. El primer “round” lo gané con cierta facilidad. Parecía que mi enemigo tenía problemas para ubicar los botones de patadas y manadas. Sin embargo, en el segundo “round” se encontró y a me dieron tremenda paliza. El tercer “round” definiría al ganador.
Una patada por aquí, pijazos por allá, dos bloqueos, tres agarres… era un momento épico!. cuando aparece a un costado de la maquinita mi hermana. Con cara de pocos amigos me dijo que mi mamá me esperaba en la casa. Así terminó el combate. Al llegar a casa me cinchacearon tan duro que pensé que no volvería a jugar nunca más.
Mortal Kombat para PlayStation 3
Al día siguiente allí estaba, esperando mi turno para jugar Mortal Kombat de nuevo, pero en otro local que mi mamá (y mis hermanos) no conocían.




¿Qué hacer?
Prohibirle a su hijo adolescente que juegue determinado título no basta. Si le preocupa que su retoño esté expuesto a la violencia, lo mejor es buscar una historia irreal. Según el antropólogo Byron Cazali, el problema con la violencia es cuando tiene referentes cotidianos. Por ejemplo, si su hijo ve que usted  pelea constantemente con su pareja, cuando él esté en una situación similar creerá que es normal resolver los problemas peleando. En cambio, si en un videojuego se enfrenta a un extraterrestre gigante de cuatro brazos, no pasará nada, porque en la vida real nunca estará expuesto a algo parecido.
Dicho de otra manera, si su hijo quiere un juego de guerra, busque uno donde no sean humanos los protagonistas. KillZone es un buen ejemplo, ya que cuenta el conflicto espacial entre Helgas y Vektas, en medio de armas futuristas y naves voladoras.
KillZone Shadow Fall
Evite los títulos como Grand Theft Auto o Call of Duty Ghost, donde los protagonistas son soldados estadounidenses peleando contra soldados venezolanos, con armas y vehículos que existen en la vida real y que se pueden ver con frecuencia en las calles.
Recuerde que cada juego tiene su clasificación para cada edad.
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Autor Stanley Herrarte

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